EMBARAZO APUNTES SOBRE LA RELACIÓN MATERNO FETAL

Nos basamos en algunos de los apuntes que nos ofrece François Dolto sobre la vida intrauterina…

Si consideramos que el embrión no es un huevo, sino un ser humano en ciernes, cabe intuir la comunicación que existe entre la madre y el bebé.

En esa época de la vida, el sentido del olfato y sobre todo el de la vista, que serán preponderantes en la infancia y la edad adulta, duermen todavía el sueño de los justos. En el estado fragmentario de nuestros conocimientos, todo hace pensar que el gusto existe ya, al parecer algunos sabores de los alimentos ingeridos por la mama y transportados por su sangre, atraviesan la barrera placentaria y conforman precozmente el sentido del gusto en el niño.

El oído es el sentido que predomina. De creer en las reconstrucciones que se han intentado en la actualidad podemos plantear que el niño oye tanto los sonidos exteriores como los internos del cuerpo de la madre, filtrados y distorsionados redefinidos por el medio acuático en el que se baña. Si oye música una vez nacido sabrá reconocer algunos fragmentos. Oye las voces de su entorno e identifica sin dudas las más habituales. Entre todas ellas distingue a de su padre o el compañero de su madre que asocia a las manifestaciones físicas de felicidad que provoca en su mama. Nada más impide pensar que percibe en parte los retozos amorosos de ambos.

Del cuerpo de su mama, el bebé percibe los ruidos digestivos y respiratorios muy similares al sonido de las olas. Oye asimismo su corazón, sus aceleraciones y apaciguamientos, al igual que oye su propio corazón. Es a todas luces muy sensible a los estados emocionales de su madre, permanentes o repetitivos: sus alegrías, sus angustias y su fatiga marcan sin duda al niño desde el periodo prenatal.

Este mundo de sonidos y latidos simboliza siempre un mundo de seguridad y vitalidad, que la música y sus ritmos sabrán recrear. Un niño pequeño que se balancea siguiendo un ritmo busca recuperar ese ámbito de seguridad y vitalidad, que la música y sus ritmos sabrán recrear. Los padres de todas las latitudes lo saben bien, de ahí que todos mezan a su bebe para aportarle bienestar.

Las percepciones prenatales han sido objeto de estudios de los que en la actualidad resulta muy raro que nade haya oído hablar. Menos conocida es la importancia que Dolto concedía a las primeras manifestaciones de la función simbólica como que existe de entrada una comunicación entre el bebé y su mamá.

Si bien todavía resulta difícil aportar hechos fácilmente observables en apoyo de dicha hipótesis, muchos indicios apuntan en ese sentido: ante todo la experiencia de las madres, mas asimismo la coincidencia entre los acontecimientos del embarazo y las dificultades afectivas de algunos niños después del nacimiento.

Aunque no aventura certeza alguna en este terreno, Dolto cree, no obstante, en su experiencia personal como madre. Relata la situación por la que pasó hacia el quinto mes de cada uno de sus embarazos: La sensación repentina de una presencia que no se explicaba, y que describe poéticamente como una comunicación de alma a alma, sin palabras que se afirmaba con el tiempo y hacia el séptimo mes tomaba el aspecto de una lucha psíquica entre dos voluntades. En más de una ocasión a partir del séptimo mes, algo le ordenaba descansar aun cuando ella se sentía en plena forma, ¿no prestar atención a esa voz sin palabras basta para que se produzcan accidentes? Si hacia el séptimo mes sobrevienen tantos nacimientos prematuros ¿acaso no será el resultado de lo que podríamos llamar desavenencias entre la madre y el hijo, es decir, que aquella hiciera oídos sordos o se negase a tener en cuenta esa vez sin palabras? La cuestión queda en el tapete.

Françoise Dolto (1908–1988), fue una médica pediatra y psicoanalista francesa famosa por sus descubrimientos en psicoanálisis de la infancia. Participó junto a Jacques Lacan en la creación de la Escuela Freudiana de París.

 J.C.P.

INUPSI

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